Perdonar no es olvidar… es soltar la carga que no era tuya
✨ Padre, perdónalos… porque no
saben lo que hacen
Una mirada sistémica y espiritual sobre el perdón, la
programación mental y el amor que sana
Cuando Jesús pronunció esa frase en el Gólgota, no lo hizo
como una víctima.
Tampoco como un mártir.
Lo hizo como un alma que había trascendido la mente.
Como alguien que podía mirar el sistema completo y ver que el dolor no venía
del odio, sino de la ignorancia.
🧠 La mente humana: un
laberinto de programación
Como seres humanos, vivimos atrapados en una matriz
mental colectiva:
✔️
sistemas de creencias,
✔️
normas culturales,
✔️
mandatos familiares,
✔️
tradiciones y condicionamientos que nos dicen cómo pensar, actuar y sentir.
Creemos que pensamos “por nosotros mismos”, pero en realidad
nuestra mente racional solo reproduce lo que ha aprendido.
➡️ ¿Cómo puede pensar igual un
hombre español, criado en democracia y catolicismo cultural, que un hombre
musulmán, educado bajo la sharía?
➡️
¿Cómo puede juzgar igual un judío ortodoxo formado en la Halajá, que un
indígena quechua que vive según los ciclos de la tierra?
Ninguno tiene toda la razón. Y ninguno está del todo
equivocado.
Todos están filtrando su percepción a través de sus creencias aprendidas.
Jesús fue condenado no por maldad, sino por rigidez de
pensamiento.
Su pueblo lo juzgó en nombre de las Escrituras.
Según la Torá (Devarim/Deuteronomio 13), cualquier hombre que se autoproclamara
profeta o desviara al pueblo del Dios de Moisés debía morir.
Jesús hablaba del Reino de los Cielos dentro de cada uno.
Proclamaba la libertad del alma, la igualdad entre hombres y mujeres, entre
judíos y samaritanos.
Y eso, para el sistema religioso y cultural de su época, era herejía.
Lo mataron porque creían que tenían razón.
Y aún así, desde lo alto de la cruz, dijo:
✨ “Padre, perdónalos… porque
no saben lo que hacen.”
(Lucas 23:34)
No sabían lo que hacían, porque no sabían desde dónde
estaban actuando.
Estaban atrapados en el miedo, en la tradición, en la lealtad al pasado.
¿Cuántos padres y madres gritan, castigan, controlan,
chantajean emocionalmente,
creyendo sinceramente que están haciendo lo mejor para sus hijos?
- “Esto
es por tu bien.”
- “Yo
a tu edad no tenía estas cosas.”
- “Si
no te exijo, te vas a perder.”
¿Y cuántos niños crecen con heridas profundas,
no por maldad, sino por ignorancia emocional?
No es odio.
Es programación.
Es repetición de lo que se vivió sin conciencia.
Y esa es la clave del perdón real en el Método Ruan:
👉
no justificar
👉
no olvidar
👉
comprender el sistema y soltar el juicio
Porque cuando entiendes desde dónde actuó tu madre, tu
padre, tu abuelo…
puedes dejar de cargarlos.
- Siéntate
con tu foto de infancia. Respira.
- Piensa
en esa frase o accion que más te dolió de tu padre o tu madre. Escríbela.
- Luego,
escribe:
“Hoy no justifico lo que hiciste.
Pero entiendo que actuaste desde tu propia historia, desde lo que creías que
era correcto.
Hoy elijo dejar de juzgarte para dejar de juzgarme a mí.”
“Como Jesús, elijo ver con el alma.
Y por eso… te libero.”
Tu padre no sabía lo que hacía.
Tu madre, muchas veces, tampoco.
Y tú, si no haces este trabajo de consciencia… puedes repetirlo sin darte
cuenta.
El perdón no es un acto heroico.
Es una decisión interna de dejar de castigar a otros por no haber sabido
amarte como necesitabas.
Jesús lo comprendió. Y tú, desde el alma, también puedes
hacerlo.
Porque cuando eliges ver más allá del ego,
cuando eliges entender en lugar de acusar,
dejas de sufrir… y empiezas a sanar.

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